11 feb. 2014

La Ordenación de la Mujer y la Importancia de las Presuposiciones 
para Interpretar la Biblia
Oscar Mendoza Orbegoso


Leo y escucho a varias personas mencionar que no debemos citar Gálatas 3:28 para soportar la Ordenación de la Mujer (OM). Según ellos, Pablo trata sobre la salvación, y este no tiene nada que ver con el diario vivir de la iglesia. Sin embargo, necesitamos, desde el punto de la Teología Sistemática, reconocer que Gálatas 3:28 guarda relación con la salvación y con la iglesia. Para ello, primero trataré, brevemente, lo que es Teología sistemática y su relación con la Teología bíblica. Luego, hablaré sobre las presuposiciones del intérprete. Finalmente, presentaré algunos ejemplos.
Existen, entre otras, dos áreas en la Teología: (1) bíblica y (2) sistemática. Por un lado, la T. Bíblica se encarga de analizar el texto en particular, usando la Exégesis bíblica como recurso. Por otro lado, la T. Sistemática se encarga de analizar no solo un texto, sino muchos textos (respetando su contexto literario). Trata de organizar una cantidad de textos bíblicos para dar a conocer una verdad. Por ejemplo: la T. bíblica se encarga de analizar exegéticamente Génesis 1:1, para dar a conocer que Dios es el Creador. En cambio, la T. sistemática agrupa varios textos para dar a conocer la verdad bíblica (considerada por muchos como "doctrina"), en este caso, la creación. Mientras la T. bíblica analiza Gn 1:1, la sistemática agrupa varios textos: Génesis 1-2; Éxodo 20:8-11; Juan 1:1-3; Apocalipsis 14:7; etc.
Particularmente, yo prefiero usar ambas. Si se las usa correctamente, creo que las dos se complementan. Sin embargo, hay algunos que no aplican bien ambas áreas y terminan con interpretaciones erradas. Por ejemplo, hay eruditos evangélicos que usan la exégesis; pero, se quedan solo con el hebreo y griego y terminan diciendo que la semana 70 de Daniel 9 se cumplirá en el futuro. Esto es un error. Por eso, no solo necesito analizar el texto, sino organizarlo con otros textos que están en la Escritura y extraer una verdad.
Aquí resalto la importancia de las “presuposiciones bíblicas”. Yo creo que nosotros, como adventistas, debemos comprender la Biblia con presuposiciones bíblicas, siendo la Escritura la única fuente de interpretación. Si yo tengo presuposiciones extra bíblicas, voy a desvirtuar el mensaje que Dios me da en su Palabra. Debemos tener presuposiciones bíblicas para, luego, analizar exegéticamente el texto bíblico (aunque, valgan verdades, el hacer exégeis nos ayuda [me refiero a “sumar/aumentar”] a tener presuposiciones bíblicas). Me haré entender mejor con el siguiente ejemplo.

Si yo analizo sistemáticamente la Biblia, extraeré una conclusión: EL SÁBADO ES EL DÍA DE REPOSO. Esto me ayudará a analizar exegéticamente Apocalipsis 1:10. Por supuesto, concluiré que por el momento y lugar (contexto), Juan se estaba refiriendo al sábado y no al domingo (tampoco a la segunda venida, como algunos han considerado).

Aquí juega un papel muy importante las PRESUPOSICIONES DEL INTÉRPRETE (en Teología Sistemática, esto se llama Macro hermenéutica). Creo que no solo se debe analizar el (los) texto (s) bíblico (s), sino también las presuposiciones del intérprete. Uno puede hacer exégesis bíblica, pero, primero “debe hacer exégesis de lo que tiene en la cabeza”. Si yo tengo presuposiciones evolucionistas, posiblemente, terminaré diciendo que en Génesis 1 hay evolución, lo cual está mal. Si yo tengo ideas homosexuales, probablemente, terminaré concluyendo que David y Jonatán eran homosexuales, porque en el Antiguo Testamento se señala que ambos se “amaban” (de hecho, esta idea es errada; en sí, era un amor fraternal). El Antiguo y Nuevo Testamentos condenan el homosexualismo.
Por eso, el hecho que alguien haga una exégesis no garantiza que su interpretación (teología) esté bien. La Teología, como resultado de la Exégesis, no debe permitirme contradecir el resto de la Escritura.
Por esta razón, debemos partir de una presuposición al tratar Gálatas 3:28: LA SALVACIÓN EN CRISTO INFLUYE EN EL ESTILO DE VIDA DEL CREYENTE.
Con esta presuposición, que está arraigada en toda la Biblia, ejemplo 2 Corintios 5:17, yo debo entender lo que dice Pablo en Gálatas 3:28. Al final, terminaré concluyendo que (1) la salvación en Cristo influye en todo mi estilo de vida, (2) la manera de cómo me relaciono y vivo en la iglesia forma parte de mi estilo de vida cristiano, (3) como ahora soy un cristiano ya salvo, en mi diario vivir no debe haber desigualdad y, de esta manera (4) debo fomentar en la iglesia de que no hay “judío ni griego”, “esclavo ni libre”, “varón y mujer”. Todos somos uno e iguales en Cristo (¡incluyendo los casados!).
En conclusión, no podemos decir que Gálatas 3:28 no se vincula con el “vivir en iglesia”. Queramos o no aceptarlo, existe relación.

Para terminar, quisiera proveer dos ejemplos más.

(1) Con presuposiciones extra bíblicas, sacados de la cultura, algunos han dicho que Dios determinó, en su sabiduría, que únicamente la mujer se someta al varón. Uno de los textos que usan para apoyar su idea es Génesis 3:16-19. El problema es que la Escritura señala que el responsable del mal es Satanás, y no Dios (1 Jn 3; Ap 12; Jer 29:11). Quien puso las espinas, creó el sufrimiento y la muerte fue el diablo, no Dios. Si decimos que fue la Palabra de Dios quien determinó, en Gn 3, que la mujer se sujetara al varón; entonces, por el contexto, debemos decir que Dios creó las espinas, el sufrimiento y la muerte. Todo viene en un mismo paquete. Esto, por supuesto, va en contra del carácter de Dios. De esta manera, como Dios no creó el sufrimiento ni la muerte, entonces, él no creó la sujeción de la mujer al varón. En Génesis 3, tal sujeción es producto del pecado, al igual que el sufrimiento y la muerte.
Entonces ¿Por qué varios señalan que tal sujeción, en Génesis 3, es “Palabra de Dios”? Una vez más, por las presuposiciones. No quiero detenerme en esto; pero, mientras varios tengan presuposiciones machistas, con el fin de desvalorizar a la mujer, siempre usarán textos para mal interpretarlos; sin darse cuenta que son sus presuposiciones los que están interpretando la Escritura, y no la Escritura misma.

(2) Seré breve aquí. Un ejemplo, ya conocido, es la interpretación de Números 16. Según algunos, como Esteban Bohr, la rebelión de Coré es semejante a la rebelión de “ordenar mujeres”. Para ellos, hay un fuerte paralelismo entre Coré y la OM. Sin embargo, ¿Qué tiene que ver la OM con Números 16? ¿En Números 16 se registra a mujeres queriendo ser sacerdotisas? Mientras en Números 16 hay varones rebelándose contra Dios; actualmente, no hay mujeres rebelándose en pro de la ordenación. Por una parte, en Números vemos que Coré y sus amigos no pueden ser sacerdotes por razones de descendencia; por otra parte, en cuestión de la OM no hay descendencia, sino solo sexo. A ellas no se les quiere ordenar solo por ser “ellas”, no por ser “hijas de”. Asimismo, la rebeldía de Coré demuestra un desafío para la comprensión del plan de salvación en el Antiguo Testamento. El sacerdocio aarónico era un tipo que, valga la redundancia, prefiguraba a Cristo; en cambio, la ordenación de pastores, ¿A qué prefigura, a Cristo? ¿El ministerio pastoral es el cumplimiento tipológico del Antiguo Testamento? La Ordenación de la Mujer tiene que ver con pastorado, uno de los dones que todo miembro de iglesia puede tener, sin dejar de lado la obra del Espíritu Santo; sin embargo, lo de Coré tiene que ver con el sacerdocio, que no todo miembro del pueblo podía acceder. Por esto y más, no existe relación entre el caso “Coré” y la Ordenación de la Mujer.

Entonces ¿Por qué algunos se basan a este capítulo? ¿Serán, probablemente, las presuposiciones machistas las responsables? Una vez más, mientras las ideas machistas, en el tema de la OM, dirija el pensamiento de muchos, utilizarán cualquier texto bíblico para malinterpretarlo.
Reflexionemos. Sin darnos cuenta, quizá, son nuestras presuposiciones extra bíblicas las que están interpretando la Escritura, y no permitimos que la Escritura se interprete a sí misma.

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